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Entrevista/Cecilia Tait: Yo ya fui...ellas son

Escrito por vivevoley.com En .

CeciliaTaitCeciliaTaitPor: Fernando "Vocha" Dávila/Diario Trome

No tiene poderes sobrehumanos, mucho menos usa capa, pero siento que a su lado los sueños se pueden alcanzar, que lo imposible se hace posible. La 'Mujer maravilla' de ébano es capaz de todo, lo creo y lo siento. Veo una dama bella, convencida de lo quiere en la vida. Es más que la increíble voleibolista que traía abajo cualquier bloque, muralla.

Esta es Cecilia Tait, hermosa por su físico, por su forma de ser. Ella habla y, por favor, guarde un silencio solemne, me lo va a agradecer.

Estás exigiendo una casa para las 'matadorcitas'. ¿No quieres que vivan lo que pasaste?
Yo sé lo que es viajar dos horas, después de entrenar, para ir a mi casa. Todo lo que sufres.

Tú lo hacías hasta Nueva Esperanza, al sur de Lima.
Tomaba la Línea 30, que demoraba un montón, y encima encontraba un pan con una taza de té. ¿Sabes qué hacía cuando me daban de almorzar en la Federación?

Cuéntame.
Pedía más y llevaba en un taper de comida a mi hogar para invitarle a mi familia. Otras veces, cuando preguntaban '¿alguien quiere más?' Levantaba la mano y comía un montón.

Seguro estaba delicioso.
No, es que el sábado y domingo, en mi casa, no iba a encontrar comida.

¿Tan dura era tu realidad?
Cuando llovía dormía con una olla para que el agua no inunde mi cama. No tenía baño, sino silo.

Nada de caprichos.
Mi mamá preparaba tortas para vender en el mercado y nosotras pasábamos el dedo por el recipiente donde las preparaba para darnos el gustito con las sobras. ¿Pero sabes qué?

Dime.
Siempre tuve la actitud de decir que iba a salir de la pobreza. A los 9 años, le prometí a mi mamá que iba a comprarle su casita.

¿Se emocionó?
Me respondió que era una vagoneta, que estaba loca si pensaba que jugando iba a lograr eso.

Y saliste adelante.
Es que nunca me avergoncé de dónde venía. Y mirabas a todas tus rivales de igual a igual. Me molesta que digan: Vamos al Mundial a hacer un gran papel. No pues, hay que decir que vamos por el título. ¿Por qué me dicen que soy una negra sobrada?

¿Por qué?
A todas las miré sin achicarme. Así que eres la campeona, bueno pues, yo te voy a quitar el título.

Y venir a tu antigua casa, barrio, te permite refrescar tu mente y no olvidarte de tu infancia, adolescencia.
Mi hija, que no ha vivido esto, también lo sabe. Te cuento una anécdota.

Por favor.
Subo a mi carro y una sobrina mía, de 18 años, se sienta adelante, al lado mío. Mi hija la quiso mandar atrás. La miré y le dije que los niños siempre van en los asientos de atrás y mi sobrina, por ser mayor, iba conmigo. Después de eso, la llevé a Villa María para que recuerde de dónde salió su mamá, que hay que respetar y que siempre no tuvimos dinero.

Siento que no eres sobrada... tienes actitud de campeona.
Claro, a muchos no les gusta que no me calle nunca, pero la Tait es así.

Por fin te amistaste con Natalia Málaga, después que criticaste su estilo. Incluso declaraste que no dejarías que entrene a tu hija.
Pero nunca estuvimos peleadas. Yo le dije: 'nariz', no me gusta lo que haces y me respondió que no podía con su genio. Le contesté que no dirigía... maltrataba.

¿Tanto te molestó?
Por supuesto, porque si luchamos para que el hombre no le pegue a una mujer, cómo vamos aceptar el maltrato de mujer a mujer.

A propósito, ¿Mambo nunca te dijo un carajo?
Una vez me quiso meter un puñete en la cabeza y agarré su puño en el aire y le advertí que no lo haga. Me fui y me tuvieron que ir a buscar para que vuelva. Y no solo con él lo he hecho.

¿Con quién más?
Con mi padrastro. Le decía papá Jorge y me quiso pegar. Lo detuve, le aclaré que no era mi padre y jamás lo volví a llamar papá.

En el Congreso te vi a un costado en la premiación a las chicas.
Ellas son, yo ya fui. Cuando jugaba me molestaba que se parara un montón de gente para salir en la fotito y después desaparecía.

Pero tú fuiste la mejor jugadora del mundo y multicampeona. Tu presencia les daba mayor brillo a ellas.
Lo diré más claro: Me molesta que estén saliendo en los diarios junto a las chicas y después, chau, se olvidaron de todo. Por favor, en una semana busca a estas niñas y te darás cuenta que todo sigue igual, que siguen yendo a entrenar en su combi y nadie habla más de ellas. Y atención, creo que pueden ser campeonas del mundo, pero hay que darles una mejor calidad de vida para que piensen en prepararse y nada más.

Todo perfecto, aunque estoy obligado a preguntarte cómo va ese corazón.
Mi esposo decidió vivir en Estados Unidos y yo trabajo en Lima, así que allí nomás. Una relación no puede darse si se está tan lejos. Porque amor de lejos, felices los cuatro.

O sea, sola y contenta.
Sí, aunque él hace de todo para reconquistarme. Creo que las relaciones y la familia se fortalece en el día a día.

¿Y hay ganas de volver a enamorarte?
Me encanta estar enamorada, es algo lindo.

¿Los hombres se 'chupan' contigo?
Creo que sí, no se animan, los intimido, ja, ja, ja.

Un amigo, hincha tuyo, en una esquina y tomándonos unos traguitos, me dijo: Ganó todo, hasta al cáncer.
Ahora soy como un adicto a las drogas: despierto cada mañana y agradezco porque son 24 horas más de vida que tengo y que le gané al 'cangrejo'. No va a volver y, si regresa, le daré pelea.

En eso también se ve la actitud.
Claro, y cuando estaba con la enfermedad llegué a pesar 35 kilos y no quise que nadie me viera. Mucho menos salir sin pelo. Porque no me gusta dar lástima, que digan 'pobrecita'. Eso no va conmigo.

¿Tuviste miedo de morir?
Sabía que debía pelear. La verdad, cuando muera, dejaré escrito que a mi velorio no lloren ni digan que era buena. Que bailen, conversen y, si quieren, que sigan diciendo que fui sobrada.

Imagino que tampoco querrás que se hagan presente los directivos de tus tiempos en la selección.
No, que ni vayan. Si antes de las Olimpiadas de Seúl 88 me dieron una carta donde me agradecían por mis servicios prestados.

¿Y cómo jugaste?
Me botaron, porque debía operarme la rodilla en Estados Unidos y no querían pagar los 3 mil dólares que costaba la intervención. Me fui con mi plata y lo
pagué, Regresé y me buscaron para que vaya a las Olimpiadas.

¿Y cediste?
Puse mis condiciones: me pagan lo que invertí en mi curación, me dan mi carta pase para irme adonde quiera y aceptaron.

¿Amaban tanto al Perú?
Queríamos salir de la pobreza, nuestra principal motivación.

Debo reconocer, cada vez que converso contigo, que salgo con otra actitud. Gracias por esta lección de autoestima que siempre viene bien.
A ustedes. Mediante Trome hay que decirle a todas las empresas privadas que si no sacamos a las chicas de su barrio, al menos mejoremos sus casitas. Desde ese gesto estamos forjando campeonas. Eso es primordial. No lleva medallas que cuelguen de su cuello, mucho menos una camiseta rojiblanca, pero les juro que cada vez que la veo, logro ver un letrerito rodeando su anatomía donde se lee: Mejor jugadora del mundo. Y pongo a Dios de testigo.