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Magui Frías: Punto para Perú

Escrito por vivevoley.com En .

Magui posando para el lente fotográficoMagui posando para el lente fotográficoA sus quince años, se muestra bastante tímida en sus respuestas y, como toda adolescente, no puede despegar los ojos del BlackBerry que le regaló su madre por su cumpleaños. Poco a poco, como quien calienta antes de salir a la cancha, esta matadora nos revela una historia de lucha, ejemplar para el deporte en este país.

Tras quedar en segundo puesto en el Sudamericano, selección ha clasificado al Mundial de Vóley Juvenil 2013 que se llevará a cabo en República Checa.Conseguirlo ha sido todo un sacrificio, pues la Federación de Vóley apoya a sus jugadores con apenas 500 soles por concepto de transporte y comida. Aunque no sea suficiente para Magui Laura, jamás se pierde un entrenamiento. Y para llegar a la Videna, debe recorrer un trayecto de casi dos horas en mototaxi, ómnibus y finalmente tren eléctrico, pues vive en Villa María del Triunfo. Su hogar es el colegio San Martín, pues su padre es conserje y a modo de pago tiene dos habitaciones para la familia. Para quien opine que el talento surge en cuna de oro, basta conocer a está voleibolista para decir lo contrario.

 -¿Cómo empezaste en el vóley?

-Siempre me gustó hacer deporte y cuando era chiquita jugaba básquet en el barrio, luego en el colegio. Llegué al vóley porque mi abuelo, que es del Club Sporting Cristal, le dijo a un amigo suyo que tenía una nieta alta. Así que me probaron e inmediatamente les gustó cómo jugaba. Entonces tenía doce años y al principio no estuve muy convencida por este deporte: yo amaba el básquet porque me hacía correr y saltar con movimientos mucho más rápidos. Recuerdo que el día que llegué a entrenar vóley por primera vez, entré con mi short de básquet y todas me miraban como a bicho raro. Con el tiempo, cambié esos por los chiquitos que uso ahora.

-¿Y qué te atrajo de este deporte?

-El vóley es más fuerte. Tienes que tener más físico y el trabajo en equipo es esencial.

-Desde los doce fuiste seleccionada para jugar por el Perú. ¿Cómo han sido estos tres años en el equipo?

-Duros. Es bastante sacrificio porque tienes que dejar de hacer varias cosas. Por ejemplo, ya no salgo tanto con mis amigas, me pierdo de fiestas y falto al colegio... toda la vida cambia. Eso sí, muchas de mis mejores amigas están en la selección y, poco a poco, vamos agarrando el ritmo del deporte.

-Parte de la vida de una deportista es viajar mucho. ¿No te da miedo?

-La primera vez que viajé fue a los 13 años, cuando fui a México. Sí me dio miedo, extrañaba a mi mamá y lo peor de todo es que no tenía cómo comunicarme con ella. Sin embargo, ahora ya estoy acostumbrada a los viajes y también a las concentraciones que, por lo general, duran toda una semana. Tenemos que estar en un hotel, sin celulares ni internet, nada que nos permita distraernos. "Ella almuerza en el colegio, pero a veces no se da tiempo para comer", nos cuenta su madre, Patricia Pomián. "¡Está niña se pasa! El doctor ya nos dijo que podría sufrir de anemia y que tiene que cuidar los índices de su hemoglobina". A pesar de ello, luce metro ochenta de estatura que bien podría exhibir sobre una pasarela o frente a una cámara, como en esta oportunidad. Siendo esta la primera vez que realiza una sesión de fotos, al inicio se la ve un tanto asustada. Su mamá, cual entrenadora, la ordena que sonría. Solo cuando ponemos la música que le gusta –reggaetón y el famoso 'Baile del caballo' –empieza a bailar y muestra toda su espontaneidad. A una edad con tantas dudas vacacionales, Magui Laura responde que no sabe qué carrera seguirá.

¿Será modelo o congresista, como varias matadoras de la famosa seleción de las olimpiadas de Seúl ´88?

-¿Qué sientes al salir en la portada de una revista?
-Estoy emocionada, nunca antes había pasado por todo esto. Solo una vez nos dieron un vestido y posamos todas juntas, pero no suelo maquillarme ni comprarme ropa. Solo lo necesario.

-¿Alguna vez te han ofrecido para ser modelo?
-No, pero sí me gustaría. Aunque quiero estudiar administración o ingeniería industrial porque sé que a mi prima, quien se dedica a eso, le va bien. Quisiera poder tener más recursos para conseguir un lugar donde vivir, comprar muebles y utensilios para mi casa.

-Tienes talento, belleza, juventud. Tienes todo un futuro por delante y podrías llegar a ser como Cecilia Tait. ¿Te gustaría llegar a ser congresista?
-Congresista no, pero sí ser grande en el vóley, como Cecilia Tait. Quiero hacerlo todo bien, con humildad y disciplina. Mi mamá me ha enseñado eso y siempre lo tengo presente.

-Hablando de disciplina, Natalia Málaga la impone con creces.
-En verdad, es muy buena gente. Yo sé que no lo parece, pero cuando hemos estado de viaje en República Dominicana o Cuba y hemos tenido tiempo libre, nos hemos ido con ella a jugar en la playa. Conversamos con ella, nos matamos de risa. Hasta jugamos peleítas en el mar, con Natalia encima de mis hombros.

-¿Qué opinas de la selección de fútbol?
-Ay... ¡me dan cólera! Me da rabia que les paguen tanto y pierdan el tiempo. Creo que se aprovechan de todos los auspiciadores que tienen y juegan solo por dinero, no por amor a la camiseta. Me indignó cuando entrevistaron al Loco Vargas hace poco y los periodistas le dijeron: "¡Perdieron!". Él, todo fresco, respondió: "Sí pues, y qué". No tienen pasión al jugar por su país, porque cuando se van al extranjero juegan mejor que acá. A diferencia de aquellos jugadores, esta muchacha lo da todo por la camiseta. Además, ser estudiante y seleccionada es doblemente difícil. Un día normal de colegio empieza a las siete de mañana, hora en la que programa la alarma de su BlackBerry; aunque su madre también la ayuda a despertarse. Va al colegio Marianistas de Villa María del Triunfo, el cual la ha becado por el deporte. Estudia hasta las tres de la tarde y luego inicia su odisea para llegar a la Videna, en San Luis, donde entrena de 4 a 7:30 p.m. A las 9:30 ya está en casa, molida, sudada, pero feliz. Como si el calentamiento no bastara, todos los días debe llevar dos mochilas, una con sus cuadernos de colegio y otra con su ropa para entrenar .

-¿Cómo haces con los estudios?
-Me apoyan bastante, me dejan trabajos complementarios porque falto bastante por viajes. En lo que va del año, he faltado casi dos meses. Pero los profesores entienden por qué; además, la Federación manda un certificado para que nos apoyen. Sobre todo antes del Mundial, cuando estaremos concentradas.

-¡Y qué dicen en el colegio?
-Les gusta que esté representando a la selección y me quieren en su equipo. Varias escuelas me han ofrecido un cupo con beca completa, pero estoy contenta donde estoy.

-¿Eres chancona?
-Más o menos, prefiero las letras. Ciencias y Matemáticas los paso casi raspando (Risas). Y mi mamá ya no está detrás de mí, solo estuvo pendiente de eso hasta que yo estuve en cuarto de primaria. De ahí me dijo "de aquí para adelante, tú sola".

-¿Y cómo haces para estudiar para los exámenes?
-Fines de semana, pero la verdad es que no estudio mucho. No he visto mi libreta desde marzo por los viajes, pero la profesora me ha dicho que estoy bien.

-¿Tienes novio?
-No tengo tiempo para eso. En el colegio me fastidian con un chico, pero nada que ver.

-¿Y cómo te ves de acá a cinco años?
-Me imagino jugando vóley y mejorando día a día.

Entrevista y Fotos: Ellos & Ellas