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Las Hijas del Sol y sus lagrimas de Guerra

Escrito por vivevoley.com En .

Peru y su ilusion olimpicaPeru y su ilusion olimpicaEl desenlace de la Guerra Sudamericana está cerca. Quienes hemos de vivido de cerca este tipo de guerras, sabemos que la final, siempre hay dos facetas de una misma historia. La algarabía de los triunfadores y la desolación de los vencidos.

Las Lágrimas de Guerra, se manifiestan en el llanto de alegría de los ganadores y el desgarrador llanto de frustración de quienes han caído en la guerra y con la herida sangrante, se prometen, que esperaran el momento adecuado para la revancha. Ambos sentimientos, se confunde en una sola noche, en un solo momento: La gloria para unos y la vergüenza para otros conviven en un solo escenario, en un solo momento.Las Hijas del Sol, han sido protagonistas de las escenas más conmovedoras al final de cada una de las guerras por la disputa del cupo olímpico sudamericano. Las que se vienen a mi mente en estos momentos son dos que pude vivir de muy cerca: Los Preolímpicos del año 2000 y 2008.

En enero de año 2000, Perú enfrentaba como local al equipo Argentino, las gauchas por primera vez nos habían dejado fuera de una final sudamericana adulta de 1999 por 3-0 y habían vuelto a dar la alerta de un buen juego en la Copa Mundo donde nosotros ganamos en 4 sets. Con la moral al tope, llegaron a Lima con el claro propósito de sacarnos de las Olimpiadas de Sydney 200, cuando parecía que lo lograrían y la cuenta estaba 0-2 en contra nuestra, Perú revivió desde sus cenizas y apoyadas con el ingreso de Natalia Malaga, aun resentida de la mano derecha, Perú volteo el marcador y ganó su clasificación a los Juegos Olímpicos por 3-2, con un coliseo Eduardo Dibos que estallaba con cada punto peruano.

Al final de la guerra, y luego de haber desfogado toda su bronca interna, las peruanas salieron al campo de juego lideradas nuevamente por Natalia Malaga que con un bandera en mano no parada de dar brincos de alegría, las lagrimas esa noche fueron de felicidad.

Pero Perú no solo ha sabido de lágrimas de gloria, hace cuatro años en el mismo Coliseo, Venezuela, nos malogró la fiesta, la soberbia de la selección de dejar afuera a más de una integrante del equipo se complicó con la lesión de nuestras deportistas, el desgarrador rostro de Patricia Soto, que buscaba mantenerse en el campo a pesar del dolor por la lesión contraída en pleno juego, era digno de admiración, pero era el reflejo de la situación del equipo, que contra todos sus problemas, estaba en el campo siendo sometido por un joven equipo de Venezuela , que se llevó la gloria por 3-2. Las lágrimas fueron de desesperación, de frustración, no solo fueron de ellas, sino de todo un aficionado que se quedó con las ganas de celebrar una victoria que creían ganada antes de jugar.

Ahora en Brasil, la gloria parece estar preparadas para las locales, las nuestras saben que tienen un chance más una semana después, pero deberán probarse a ellas mismas, que están listas para dar la batalla en Japòn, todos dicen que es imposible, nosotros esperamos una guerra a muerte cada día en la tierra del Sol Naciente.